Creo que conté aquí que desde hace menos de una semana meti el teléfono de una persona con la que pasé un buen rato hace tiempo e hicimos la cosa como se hacia antes: nos conocimos, hablamos mucho, y un día determinado lo pasamos bien.
Hasta hace no mucho, ni uno ni otro nos dimos el teléfono, y cuando nos lo dimos, hasta que no inicie la conversación no hubo respuesta por su parte y desde entonces, hasta ayer, pues hablamos de cosas cotidianas y de alguna cosas de esas cotidianas, a mi no me gustan.
Y digo hasta ayer porque ayer decidí no enviar ningún mensaje, solo poner una cosa en el estado y esperar a ver qué pasaba: lo primero fue sencillo, tardó un minuto en ver mi estado, eso ya me parece hasta "normal", pero ya de escribirnos, nada de nada, al menos ayer.
Y de las cosas cotidianas que no me gustan, me pasa como con la persona que fue mi última ilusión, que al final parece que soy yo un "espectador" de su vida, sin incluir para según qué cosas y eso ya no me apetece para nada: una cosa que sé y que no sé si sabe alguien más: la han cambiado los turnos, ahora la gusta menos y ella se encuentra hasta con ansiedad cuando la toca ir a trabajar, pero, como dice, "está todo bien" o frases como "creo que no valgo para mucho"...y es que, escuchar saber, sabiendo que por mucho que la diga no podré hacer nada...y ella, quizás al resto del mundo lo oculte, pero no seré yo la persona que la diga, haz tal cosa o tal otra, porque, al final, hará lo que ella quiera hacer.
En fin, que creo que es un gran paso o dos por que son dos personas diferentes, la una que no la quiero escribir, ni casi ir a ver cuando sé que está en su lugar de trabajo y la otra, la persona que fue mi última ilusión que ya, por costumbre, ni escribe. conclusión: toca empezar y esperar...