Como era esperable, creo, han pasado unos días desde el último mensaje de la persona que fue mi última ilusión y más de una semana y las que quedan sin habernos visto.
Sinceramente, en algún momento pensé en que ella me enviaría algún mensaje con tono "cariñoso" y con algún tipo de disculpa por lo precipitado del último encuentro y quizás, proponiendo otro encuentro próximamente, sin decidir fecha, por supuesto.
Pero eso no llegó. Aún no sé que sería "eso" que tenían que comprar lejos o quizás fue otra cosa: opción a, que ella quedara con quien está ahora para, de repente ir a por algo urgente e inexcusable lejos, a un centro comercial que ella misma me contó, no suele ir, pero ese día si, o la otra opción, pensada hoy mismo, que quizás "el otro chico la está controlando" y ella, no se está dando cuenta en toda su rutina, yo, eso, nunca lo sabré.
Yo ahora sé que me tengo que "adaptar" a sus nuevas normas que hasta ahora, casi, no conocía: la primera de ellas es que, ahora ella no es de escribir semanalmente, aún recuerdo días y días escribiendo a todas horas, hasta que ya no se podía y que, tiene muchos planes y por lo tanto, es difícil vernos, o al menos, en sus planes no suelo entrar yo.
Eso si, en parte, son decisiones mías y que ella no sabe que poco a poco voy haciendo: como ella no escribe, yo tampoco, como ella no propone tomar café yo tampoco, y así sucesivamente hasta que esto, lo que sea como ella quiera llamarlo, llegue a un límite muy fácil, enviarnos dos o tres mensajes al año, por eventos y al final del año, el resto de nuestros días, cada uno a lo suyo.
En fin, veremos si, como casi siempre acierto o si por el contrario, ella, cambia algo de su "vida feliz" y "guión predeterminado".