La semana anterior me sorprendió que una persona, excompañera por partida doble, me escribiera para preguntarme "que tal todo". Por suerte o no, la conozco bastante y sabía que si mi respuesta era la adecuada, podría ser que iba a volver a escribir y con una sensación en su vida, agridulce. Y asi fue.
Mi respuesta, real, fue que todo más o menos y ella ya empezó hacer su cábalas sobre qué me podía pasar, aplicándose ella misma la situación, y lo típico de espero que todo vaya bien o mejor..
Esta semana pasada, por muchas casualidades que no la he contado, la escribí, rompiendo yo eso de no escribir primero, pero como ella lo había hecho, podía hacerlo para solo decirla que había pasado varias veces por su barrio, y que, quizás, en otras ocasiones, ni lo pise...
Y como era esperado ,me contestó lo que estaba haciendo y lo que iba hacer y una última frase "espero que estés más animado"...y ya yo no quise contestar más.
La podría haber dicho que todo seguía igual, lo cual es verdad, que no esperaba que nada ni nadie cambie y que lo de siempre, la vida es así y ya está. O algo menor explicito, tipo, trabajo, deporte y poco más...las dos frases son verdad, pero no hice nada, no escribí, no contesté, no di explicaciones, no me apetecía, necesitaba mi libertad de no querer decir ni hacer nada, y como sé que no la he contado ni a ella ni a nadie nada de lo que pasó, ni lo sabrá, porque sé lo que ella y cualquier persona me diría, y no quiero escuchar cosas que no voy hacer, por eso, hace ya mucho dejé de contar cosas al amigo madrileño militar, y nunca más me volvió a preguntar nada, por que eso que me pasa, quiero que solo sea mio y de nadie más. asi lo he decidido y así será...
Por eso esta entrada se titula "en el sitio justo", porque es donde quiero dejar a la persona , y yo estoy donde quiero estar, el resto, que esté donde quiera...
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