Ya conté hace tiempo que una camarera me dio su teléfono después de hablar bastante detrás de la barra, ella poniendo cafés, y quedar un par de veces, nunca solos, hasta que nos quedamos solos.
El caso es que, desde que inicie la conversación por mensajes casi nos escribimos todos los días sin nada importante que contarnos, al menos yo no la he contado absolutamente nada de lo que pienso.
Y es que, como esta situación ya me suena con otras personas, tengo que empezar a gestionarla de una forma diferente que he hecho, como digo con otra gente.
La primera distinción es que solo escribo cuando no estoy trabajando, y ella, en principio si: al revés no lo hemos hecho, pero, supongo que ella intuye que yo no la escribía, sobre todo, como digo, para no contar nada nuevo.
Otra cosa distinta, es que, los días que ella ha trabajo yo no he ido a tomar café allí y el amigo cartero, a veces intermediario, tampoco he coincidido con ella: creo que ya sabe que yo tengo su teléfono, pero no nuestros mensajes, casi diario y puedo intuir que ella también le escribe a él, con las mismas cosas u otras parecidas, yo, no pregunto.
En fin, que quizás esto sea "flor de un tiempo", pero puede que no vaya más lejos de lo que estamos haciendo, enviarnos mensajes sobre la nada, hasta que nos cansemos precisamente de eso, de escribir de la nada...
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