El pasado lunes, casi como era previsible, quedé con la persona que fue mi última ilusión, con el resultado, completamente esperado y totalmente previsible.
Ella intentó quedar a una hora y yo, más tarde: aceptó y entonces fue en cuando me convertí desde un primer momento en un "espectador de toda su vida", simplemente, escuchando y ya.
Punto uno: aunque lo sabía, porque vi sus fotos pero eso ella no lo sabe, estuvo de boda familiar el pasado sábado, no dijo donde: lo que no sabía es que, al día siguiente fue a un evento de otros amigos, con su ser menor incluida, y, aunque no puso fotos, me lo contó.
Más cosas: que sigue yendo a su pueblo a comidas y cenas varias, y que, si puede, cambia de coche aunque no sabe que hacer con el suyo.También me contó con quien se encuentra, con quien se lleva bien o mal pero sin dar más explicaciones...
Si me preguntó algo mío, pero yo no quería hablar, solo quería intentar decir lo que sentía que ella sabe y sacó su manual típico de argumentario: no es el momento, lo fue, quizás, pero "avanza", y que no podemos hacer nada ninguno de los dos.
Tanto el inicio como la despedida fueron curiosas: no hice absolutamente nada y no quise acompañarla ni hasta el portal: su excusa fue que tenía que llamar por teléfono, ni pregunte.
En fin, no sé si ella ha notado o al menos intentado mi distanciamiento. Yo sé que ya no volveré a llamarla o escribirla, ahora, lo tengo fácil, sabiendo además que no "tengo nada que hacer ni obligación ninguna".
Todo está más claro que antes, aunque ella no lo vea, cada vez, no veremos menos, es que, no tiene sentido tomar algo, cuando las dos balanzas están tan desequilibradas...y ahora mismo, cercano, no hay próximo capítulo.
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