Como ya conté, el pasado viernes pasé por el bar y la camarera me comentó la situación que había surgido durante esa semana, creo y que "no podía hacer nada", ya había llorado y dado muchas vueltas a las cosas.
Ayer pensé en pasarme otra vez por el mismo bar, pero, según estaba haciendo deporte también pensaba otras cosas: y es que, aunque no lo parezca, ella no es mi amiga, es una persona con la tengo conversaciones de barras, si que me cuenta cosas, yo algunas y de esa manera si que hemos establecido una relación curiosa, más cuando mi amigo cartero pasa más horas que yo en el bar y a veces, ella y él, comparten profesión...y con todas esas circunstancias hacen que no quisiera ir otra vez por varios motivos.
El primero y más importante: no puedo hacer nada, la escucho, la comprendo, pero hacer, no puedo hacer nada, ni yo ni nadie. Entiendo su comodidad estos años con el trabajo y horario que ha tenido y que, de repente, te cambien las circunstancias, lo puedes aceptar o no: si no lo acepta, entiendo que "buscaría otro trabajo" quizás no relacionado con la hostelería y compartiera más horas de trabajo con el amigo cartero, a la vez que "dejaría de saber de ella, al no estar detrás de una barra"..y se supone que el amigo cartero no sabe nada, quizás, esta semana lo sepa.
En fin, que si soy capaz, hasta que vuelta a tener ganas, no iré por el bar y veremos si el amigo cartero me comenta algo al respecto...yo, de momento, sigo con mi rutia y silencio..jejeje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario