La semana pasada dos días seguidos, quedé con un excompañero para hablar de que tal nos había ido nuestros diferentes trabajos, como iban sus vacaciones y los planes de futuro.
Como espera, en parte, él no había salido de su zona de confort y, a lo largo del año había hecho actividades normales, que, alguna gente le había convencido para hacer con frases esperadas.
Lo único raro fue que se le había estropeado mucho el coche, lo iba arreglar y al final "me confesó" que se había comprado otro "misma marca, creo" pero estaba en una localidad bastante alejada, y, ya había intentado contactar quien intentar llevarlo para recogerlo.
Pero, por medio y después, él tenía y tiene, planes de vacaciones "familiares": en primer lugar, se supone que durante esta semana pasada estuvo de camping con su familia (aunque cuando se enteró de ciertas cosas, no le apetecía pero iría) y puede que mañana mismo esté volando hacia una ciudad no europea, pero conocida, por medio, quizás, iría a por el coche, si estaban los famoso papeles.
Así que, desde el miércoles o jueves, llevo pensando en enviarlo un mensaje "cordial" para saber que tal había pasado las vacaciones, por un lado, y por otro lado, para saber si había ido o no a por el coche.
Pero, a la vez que lo pensaba, tampoco quería agobiarlo, ya que, si no tiene quien lo lleve o si no ha pasado buenas vacaciones, sería yo quien se "comiera" esas cosas suyas que al final "a mi ni me van nme vienen y no podría hacer nada más que escuchar" ni aconsejar, ni que pudiera cambiar de opinión ni nada por el estilo..
Por lo tanto, y cuando una tiene dudas de qué hacer, es mejor no hacer nada y, cuando vuelva de su viaje, que no sé cuando es, si quiere él escribir y contarme algo, perfecto y si no, vuelvo a mi "casilla de salida" y esperar a que él, si quiere escriba y yo, en parte, seguir con mi vida y con mis planes, intentando, a la vez, no complicarme nada la vida con nadie, jeje.
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