Hace unas cuantas semanas ya que me lo pasé muy bien con una persona y según pasa el tiempo, ya va variando de lo que me decía a lo que me dice ahora y casualmente, ya esta historia me la sé y ya se lo dije a ella, "sé como vamos a terminar".
Si al principio era todo muchas risas y bromas varias empezaron a distanciarse los mensajes por parte de ambos, aunque, como casi siempre, era yo el que empezaba escribiendo sobre cualquier cosa: recibí contestaciones de todo tipo: cordiales, gracias, amables, de preocupación y hasta "no quiero hablar", sin saber nunca el motivo.
Y así durante varias semanas, incluso hubo días, raros, en los que ni ella ni yo nos decíamos nada, y si, yo rompía siempre ese silencio. Hasta casi ayer que fue ella la que me preguntó algo y yo, si, contesté cordialmente para intentar "hablar del tema", y más o menos sabía su respuesta: quizás, lo que hicimos, ya no lo volvamos hacer, por la palabra de siempre " si surge bien y si no"..pero "yo (ella) no planifica nada" y fue entonces cuando la dije la palabra mágica "qué fácil es así"...y ya.
Es decir, ella, viviendo como vive, con quien vive y con sus circunstancias, si la surge la oportunidad de, de vez en cuando pasárselo bien con alguien, lo hará, aunque no lo planifica, y si no, pues sigue con su vida.
Ella no me ha preguntado nunca nada de si voy si vengo o si me entretengo y yo, tampoco se lo he dicho: en ocasiones, estaba fuera y la he ido contestando y, cuando he sabido que ella estaba fuera, si ella ha escrito he contestado, y si no pues no..
En fin, situación, casi cerrada, sabiendo todo lo qué y lo que pasará: es curioso porque, en estos dos meses, que podría haber ido muchas vece donde ella trabaja por la tarde, solo habré ido una o dos veces, como mucho y siempre esperaba a que "alguien me dijera" si vamos, pero en ese caso, ese "vamos" no llego y yo, no fui...
Puede que sea mi misma rueda de siempre, y al final, suelo tener razón en lo que pienso...
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